Bienvenid@ a este espacio.

Desde la oportunidad que nos brinda internet queremos dar a conocer nuestro trabajo sin límite de fronteras sean físicas, ideológicas o de creencias de cualquier tipo (políticas, religiosas, etc.).  Nuestra motivación principal es la de servir de medio para  elevar nuestra conciencia y crecer en armonía, paz y amor.

 

Entendemos que cualquier cambio debe partir de nosotros mismos y ese cambio hacia una vida mejor no será posible si no hay un cambio en nuestra manera de pensar. La humanidad ha evolucionado mucho a nivel tecnológico pero no ha evolucionado mucho en capacidad de amar y en felicidad. El desarrollo tecnológico no es equiparable al desarrollo en felicidad y eso es porque no han habido muchos cambios en los hábitos de pensamiento humano.

 

El resultado de nuestra vida tal como hoy la encontramos depende directamente de nuestro esquema mental y emocional que consciente o inconscientemente ha creado nuestra vida en todos sus aspectos. Los impulsos básicos de la creación “eléctrico” (padre) y “magnético” (madre) conforman todo lo que conocemos como creación y el impulso magnético que a su vez se divide en “adhesión - rechazo, atracción - repulsión”  actúa en nuestra mente creando nuestra actitudes egocéntricas.  Estas actitudes egocéntricas crean una malla mental, una especie de tela de araña que nos mantiene en patrones de conducta repetitivos de los que no es tan fácil salir.

 

Desde el Centro BaBa queremos contribuir a tu crecimiento y a la vez a nuestro crecimiento pues entendemos que la evolución individual y al mismo tiempo colectiva.

 

Vicente Pérez  Moreno

 

 

Hatha YOGA

 

La conciencia en el cuerpo y el cuerpo en la CONCIENCIA.

La Práctica de la No-Dualidad (Advaita Vedanta) llevada al Cuerpo.

 

Parece que hemos decretado el cuerpo para no sentir, frases como “en el cuerpo está el pecado” promovidas por la educación judeo-cristiana siguen vigentes en el inconsciente de muchas personas. El cuerpo nos avisa de todo, y además con suficiente antelación pero por lo general vivimos desconectados del cuerpo. Antes de que se produzca la enfermedad hay un descenso de energía y el cuerpo nos avisa de que algo no va bien, pero no lo escuchamos.  Podemos engañar desde la mente pero no podemos engañar desde el cuerpo, el cuerpo muestra nuestra realidad.  No puedes evitar sonrojarte, no puedes evitar ese nudo en la garganta al hablar de algún asunto emocional no resuelto,  etc. Cuando hablamos, gesticulamos de forma espontánea, luego también hablamos con nuestro cuerpo.

 

 

El cuerpo no se nos ha dado sólo para trabajar, para hacer, para soportar, para producir, para cargar…, sino también para sentir, y para eso tienes que meterte de nuevo en tu cuerpo y habitarlo de manera consciente.

 

El cuerpo es la parte visible de la mente y la mente la parte invisible del cuerpo. Al trabajar con el cuerpo también estamos trabajando con la mente y eso a veces no lo tenemos en cuenta. El Yoga es un sistema de desarrollo personal y espiritual. El Yoga es el arte de aprender a escuchar el cuerpo.

 

Durante el tiempo de práctica en el Yoga y mi experiencia al participar como alumno en diferentes escuelas y con diferentes profesores he observado que en la mayoría de los casos las Asanas (posturas) se convierten en el “fin “, “el objetivo” y por lo tanto el Yoga se convierte en una gimnasia más. Para mí las posturas, “Asanas” son sólo un medio, un puente para alcanzar un estado de conciencia más elevada y un estado interior de Paz. Desde ahí nuestro trabajo se vuelca en tomar una mayor conciencia de lo que está ocurriendo en el momento, observando esa multitud de sensaciones diferentes que se producen en el cuerpo. Aparecen diferentes sensaciones en diferentes lugares del cuerpo y de forma simultánea, ser capaz de darnos cuenta de todo ello además de cómo respiramos y sentimos puede provocar una elevación de la conciencia, es decir una elevación de Presencia. Y a mayor nivel de Presencia, mayor nivel de Paz, las células se revitalizan.

 

Cómo paso siguiente a lo añadido, cuando alcanzamos un nivel superior siendo capaz de “observar sin juzgar” nos colocamos en sintonía con lo que ocurre, la mente se eleva y pasamos de un estado de individualidad a un estado de Unidad. Pasamos de poner conciencia en el cuerpo a sentir el cuerpo en la CONCIENCIA como una parte más del Todo al que pertenecemos.

 

Vicente Pérez Moreno